Sustituir la bañera por un plato de ducha de obra, opción acertada.

Sustituir la bañera por un plato de ducha es una opción acertada, sobre todo porque mejora la movilidad, la seguridad y amplia el espacio. La bañera, por lo general, es empleada en pocas ocasiones debido a la falta de tiempo. A medida que pasan los años y la agilidad del cuerpo ya no es la misma, la bañera puede ser el detonante de accidentes indeseados (resbalones o falta de inestabilidad).
Una de las mejores opciones para renovar el baño es quitar la bañera y en su lugar colocar un plato de ducha de obra. Antes de realizar el cambio hay que tomar ciertas medidas para que resulte ser un espacio bien habilitado tanto para jóvenes como para personas mayores, un espacio dónde pueda entrar una silla de ruedas (esta sería la prueba de fuego para asegurarnos de que será un espacio abierto a la comodidad). Se tendrá muy en cuenta en su colocación la inclinación de las piezas para que el agua siga correctamente su curso hacia el desagüe. En pocos días tendrá un baño adecuado a sus necesidades para que disfrute plenamente y con seguridad de su intimidad.
El diseño del baño es el que establece la comodidad de éste y no las medidas, pues puede ser casi igual de cómodo un pequeño habitáculo de 4 metros cuadrados que uno de 10 metros cuadrados. La colocación de los elementos y muebles determinará la ergonomía del espacio.
Para crear un plato de ducha de obra se ha de tener en cuenta el tipo de suelo cerámico a instalar. Las baldosas a elegir serán resistentes a golpes, a la humedad, a dilataciones y que sea antideslizante y además que esté impermeabilizado adecuadamente. Una limpieza diaria y secado exhaustivo eliminará las temidas manchas de cloro y hongos por lo que los pies estarán libres de bacterias.