Una reforma es cuestión de mucha paciencia y planificación previa.

Se recomienda que estas modificaciones se realicen pensando en la eficiencia energética, es decir, en un doble objetivo que beneficia tanto al planeta como a los usuarios: por un lado, se contribuye a frenar el daño irreversible que sufre el medio ambiente con motivo del uso excesivo de materiales como el petróleo o los plásticos, puesto que el hogar genera consumo eléctrico mediante fuentes de energía alternativas que producen menor contaminación; por el otro, los usuarios se benefician de este servicio porque las facturas mensuales experimentan una reducción considerable de dinero.
Por supuesto que la decoración y el diseño es uno de los aspectos a los que más atendemos, sin embargo, no es incompatible con la función de ahorrar energía. Además, si la reforma se destina a atraer la compraventa del inmueble, es necesario tener en cuenta que se requiere, de manera obligatoria, de un Certificado de Eficiencia Energética, un documento que acredite el nivel de calidad de los equipos.
Por lo tanto, una buena manera de atraer a futuros huéspedes y que se decanten por el hogar sería la de una calificación lo más alta posible en eficiencia de energía, ya que esta etiqueta implica que los electrodomésticos producen un coste menor en el recibo eléctrico. Pero, ¿de qué manera se puede llegar a lograr el ahorro?

¿de qué manera se puede llegar a lograr el ahorro?

Algunas de las aplicaciones que garantizan la eficiencia energética
A día de hoy, lograr una mayor calidad de vida en los aparatos del hogar se puede conseguir de manera económica. Si bien es cierto que lo único que podría hacernos dudar corresponde al precio de dichos aparatos especialmente creados para el ahorro energético, pues pese, a estar regulados por el mercado siguen siendo un poco más caros que la media de productos del sector.
La apuesta por la domótica significa progresar en el proceso de control y seguridad de la vivienda. Se crearon a través de las ventajas de la instalación de una alarma, ya que estos sistemas son capaces de automatizar los diferentes equipos del hogar, dotándolo de vida e inteligencia. De esta manera, el usuario puede programar desde la distancia, ya sea en el trabajo o por la calle paseando, una lavadora para que se active a cualquier hora determinada.
A través del control remoto, los dispositivos electrónicos se activan o apagan en función de las órdenes que se le otorguen. Una opción de ahorro que se presenta con la domótica suponen la adaptación de los programas atendiendo a la tarifa de discriminación horaria contratada. De tal manera que se puede encender una lavadora a la hora en la que el precio de consumo es más económico.
La domótica también es una gran apuesta para el ahorro de electricidad ya que se pueden instalar sensores de movimiento en los pasillos de la casa para que se enciendan y se apaguen las luces en el momento en el que se detecte la presencia de alguien. Otra idea corresponde a la de apagar de manera automática los equipos después de usarse, esto es, evitar que queden en modo pausa o stand by, que incrementan hasta un 2 % la factura eléctrica y constituye un gasto innecesario.
Los sistemas de iluminación de la vivienda se pueden mejorar a través de la instalación de bombillas LED, una tecnología de baja densidad lumínica que proporciona un ahorro del 25 % de luz, ya que consumen entre un 80 % y un 90 % menos que las luces fluorescentes o incandescentes.
Y para mejorar la calefacción, el sistema que mayor gasto supone en el total del presupuesto de la factura eléctrica; por otro lado la pintura aislante permite atrapar el calor en épocas veraniegas y el frío durante el invierno.
Como hemos visto, se puede acomodar el hogar a las necesidades más óptimas de ahorro.